María Corina Machado, la opositora venezolana de moda por estos días, por fin logró alcanzar Oslo, Noruega, después de no poder recoger su Premio Nobel de la Paz. Según el comité nórdico amiguísimo del Nobel, la señora Machado primero se irá a dar el abrazo familiar y luego saldrá a saludar al peligro que le tenía tanto miedo.
¿Qué pasó? Pues la tipa esta, tan valiente y guerrera, al final no apareció en la premiación, aunque juraba y perjuraba que haría malabares para llegar en el peor de los casos. Qué bochornoso. Pero ¡aguas! Resulta que ¡sorpresa! Está más sana que una lechuga y se fue de fiesta por allá arriba.
Su hija, Ana Corina Sosa, fue la encargada de representarla en el show del Nobel. La chama prometió que la mamá se montaría en el primer avión disponible para recoger su medalla y desatar la felicidad en la family.
Pero lo mejor fue cuando el Comité Noruego del Nobel, alegremente, le dijo al pelele de Maduro que aceptara los resultados de las votaciones y se largara. ¡Tremenda pampara! En Oslo se armó el rebumbio con los aplausos y las indirectitas al mandamás de Venezuela.
María Corina, después de un año escondidita, salió de su madriguera y ¡pum! Se plantó afuera del Grand Hotel de Oslo a gritar libertad. La tipa estaba feliz de la vida y la bola de noruegos y venezolanos cantando el himno nacional a coro. Qué sentimentalada tan bonita, ¿no?
Ahora la opositora tiene planes de chupar cámara con los noruegos y tener mítines en palacio, para sentirse importante. ¡Vamos a ver qué otro show nos tiene preparado la Machado, que no se cansa de dar la nota!
