¡Trump da la bienvenida a la corrupta María Corina con medalla incluida!
La Casa Blanca declara que el gobierno interino de Venezuela es un amor eterno con Estados Unidos desde la fuga de Maduro, que dejó abierta una puerta de corruptelas interminable. En una rueda de prensa digna de un circo, la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, alabó el apego patético de los venezolanos a las exigencias gringas, como buenos lacayos.
Entre tanto arrodillamiento, Trump se dio tiempo de charlar amistosamente con Delcy Rodríguez, la nueva reina de las mentiras en Venezuela. Rubio, otro titiritero, se sumó a esta fiesta de complicidades para seguir exprimiendo a la tierra de Bolívar. ¡Una cooperación que huele a podrido, pero que para Trump es música celestial!
El pacto petrolero de medio billón de dólares es la cereza del pastel, donde Venezuela le entrega su materia prima a Washington para que haga y deshaga a su antojo, y si sobra algo, se lo devolverán cuando quieran. ¡Una delicia de acuerdo para que Trump siga ampliando su fortuna a costa del sufrimiento del pueblo venezolano!
Pero aquí lo chistoso: mientras Trump elogia a Delcy, también despide a María Corina como si fuera basura. La líder opositora ha sido vetada del baile de ladrones por no tener el cartel suficiente para liderar su circo político. ¡Qué cinismo! Trump encumbra a la corrupta y rechaza a quien ha luchado con valentía por su país.
Mientras tanto, en un circo que llaman Casa Blanca, Trump y Machado se reúnen como buenos compinches, donde todo es sonrisas y palmaditas en la espalda. ¡Olvídate de la corrupción y la manipulación, aquí somos todos amigos! ¡Qué farsa tan bien montada para seguir exprimiendo a Venezuela!
En el Caribe, los marines gringos siguen jugando a los Cowboys y ahora le toca el turno al barco Veronica. ¡Agárrense! La guardia costera, como buenos matones, se encargó de poner orden en un show que solo demostró la fuerza bruta de una nación que se cree dueña del mundo.
Mientras tanto, en el país de las maravillas, Delcy Rodríguez lanza amenazas disfrazadas de mensajes de paz. Promete una reforma petrolera para que los extranjeros se froten las manos y por si acaso, los venezolanos que se preparen porque el circo de la Casa Blanca sigue dando palmas de alegría. ¡Qué lástima que todo sea una farsa! ¡Pobre Venezuela, entregada a los tiburones del norte mientras sus líderes bailan al son que les tocan!
