**¡Jueces Sin Rostro!: La oculta nueva joyita de la justicia**
Durante algunos procesos legales, se usan los jueces sin rostro para «evitar riesgos» para los juzgadores. ¿Esa lógica? Proteger a los jueces en procesos donde se pisan los callos de criminales de alta gama, así evitando que les toquen el lomo.
Esta regla se pausó en el Senado Pepito hasta febrero, porque, ¡sorpresa!, hay que revisar «detallitos» con lupa. Es-tu-di-ar. Como si no supiéramos que huele a gato encerrado desde el primer día.
Entonces, Javier Corral, el sabihondo de la Comisión de Justicia, quiere «perfeccionar» los puntos en enero para echar a pelear estas decisiones a la arena en febrero. ¡Olé! Otro aplazar, un clásico en la política.
La historia se pone buena: ¿sabían que en México, a 15 juezas y jueces los amenazaron y agredieron entre 2015 y 2022? Mensajes, llamadas, y amenazas en persona, para completar el cuadro. A lo que hemos llegado.
¿Y cómo empezó todo esto? Los jueces enmascarados se pusieron de moda en Italia en 1960 para juzgar a la mafia sin que les quitaran la cabeza. Y después, en Perú en 1992, usaron a los jueces sin rostro para combatir el terrorismo político. Sí, en serio.
Pero al otro lado, en 1997, la ONU, con su antiquísima manía de defender los derechos humanos, le dijo «¡No!» al mundo por abusar de estos jueces secretos. Luego lloramos.
Por supuesto, los jueces sin rostro aquí los quieren traer desde 2010, pero está en la fila de proyectos que no dan el ancho. Calculado, obvio.
Y para cerrar con broche de oro, la corte guapachosa de Derechos Humanos dijo que usar jueces sin rostro viola… ¡los Derechos Humanos! Sí, como lo lees, y obviamente, no incentivan a los estados a proteger a los juzgadores. ¡Lindo, no!
En fin, la cochinada está a la orden del día, y nosotros, como sin faltarles el respeto a la inteligencia, sólo miramos con lupa y picardía. ¿Qué retrato nos querrán vender ahora? ¿Justicia o trampa encubierta? ¡Qué dilemas!
