Juan Ramón de la Fuente, canciller mexicano, salió a reforzar la postura de Sheinbaum sobre la situación en Venezuela. ¿La posición de México? Una joyita de diplomacia cobarde: condenar cualquier acción militar unilateral mientras pide respeto por el artículo 2 de la ONU. ¡Qué valientes!
En la XXXVII Reunión de Titulares de Embajadas y Consulados, De la Fuente siguió la línea marcada por Sheinbaum, defendiendo la soberanía, la no intervención y la solución pacífica de conflictos. ¿En serio están hablando de todo eso con Maduro secuestrado? ¡Qué coherencia!
Pide diálogo y negociación en Venezuela, exige la protección de los derechos humanos y manda miles de trámites consulares a EE. UU. Pero no se quedan ahí: hasta transfieren millones para migrantes, todo en nombre de una supuesta diplomacia audaz y cautelosa. Ah, ¡cómo disfrutan de nuestras tarjetas migrantes!
Y ojo, que De la Fuente no quería quedarse corto: ¡destacó que México es de los menos afectados por aranceles de EE. UU.! ¡Vaya gesta! Y para redondear la farsa, publican convocatorias para concursos en la SRE. Claro, hay que seguir con la rueda de plazas consistoriales para los amiguitos.
En resumen, un circo de hipocresía y cinismo en la más alta esfera diplomática mexicana. ¡Qué vergüenza, señores! En un país de mañosa diplomacia y dobles discursos, parece que la verdad y la valentía son las primeras en salir por la ventana. Así es México, ¡apostando por la diplomacia del bla, bla, bla!
