Javier Duarte, ese exgobernador de Veracruz que se convirtió en sinónimo de corrupción y desfalco descomunal, está a punto de ver la luz al final del túnel de la prisión. ¿Cómo? Pues sí, así como lo lees, amigos, este tipejo que junto con su red de empresas fantasma se robó más de mil 600 millones de pesos del erario público, podría recuperar su preciada libertad en los próximos días.
Resulta que este individuo, con todo y su franca sonrisa de lobo feroz, ha pedido la libertad anticipada alegando haber cumplido la mayoría de la pena impuesta en 2018 por lavado de dinero y asociación delictuosa. La defensa, claro, tratando de pintarlo como una ovejita: sí, sí, buena conducta, tiempo cumplido, ausencia de procesos pendientes… toda una joya de la sociedad, ¿no?
Como el mundo de la justicia tiene sus rarezas y contradicciones, el delincuente Duarte fue sentenciado en 2018 a nueve años de prisión, ¡nueve años, qué hazaña!, por esos delitos tan graciosos que se trae entre manos. Y ahí no paran las joyitas, este señor también fue acusado de andar con ocurrencias macabras como lo de las falsas quimioterapias para niños con cáncer. ¡Qué detestable individuo!
Pero no todo es color de rosa para nuestro héroe de pacotilla, la Fiscalía General de la República tiene aún 12 pruebas en contra de él, sosteniendo que su liberación sería un insulto a la justicia. Se espera que el veredicto final se dé este 12 de noviembre, donde se decidirá si este personaje sale a las calles nuevamente para caminar entre nosotros o si sigue apoltronado en su celda hasta el 2026.
Sí, así de surrealista es el mundo en el que vivimos, donde un ladrón de semejantes dimensiones puede tener una segunda oportunidad en la vida. ¡Qué tiempos para estar vivos, señores!
