Israel presume haber acabado con la vida de un peso pesado en Medio Oriente. El Ejército israelí se jacta de haber liquidado a Alí Larijani, un mastodonte del poder iraní y actual líder del Consejo Superior de Seguridad, junto a un general de la milicia Basij.
El ministro de Defensa, Israel Katz, soltó la sopa en un video señalando la supuesta eliminación de estos dos personajes clave para Irán. ¿Confirmación de Teherán? ¡Ni en sueños! Solo una nota sin fecha en redes de un homenaje a marinos muertos por un submarino gringo.
Larijani, el eliminado, ha sido cerebro y músculo del gobierno religioso de Irán, con un currículum de infarto: matemático, veterano de guerra y hasta candidato presidencial. Su baja se suma a la del líder supremo Alí Jamenei, inaugurando la temporada de cacería israelí.
Una joya es la declaración del ministro de Defensa israelí, donde manda a buscar más calaveritas dentro del régimen iraní, al igual que su amiguito Netanyahu. ¡Están con sed de sangre! ¿Trump en peligro? Larijani lo amenazó hace poco, pero ¡pum! Ya no hay que preocuparse por eso.
El circo completo en medio de tensiones y bravuconadas. ¿Quién será el siguiente en caer en esta telenovela sobre ruedas de carros blindados y misiles? ¡Qué emocionante ver a los grandulones jugar a las escondiditas con bombas y balazos!
Y así, entre acusaciones, amenazas y muertes a distancia, la región sigue siendo el escenario favorito para el juego favorito de los grandes poderes. ¿Algún día habrá paz en Medio Oriente? ¡Ni para cuando le suban al reloj de arena! Las bajas siguen sumando en la trama interminable de la violencia y la hipocresía diplomática. ¡Qué emoción, señores, seguir viendo jugar a los dueños del mundo en su parque temático del caos!
