El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no se anda con rodeos y deja en claro que solo aceptará «rendición incondicional» de Irán para iniciar cualquier tipo de diálogo. Vaya que el chico sabe cómo imponer su ley, ¿no?
Además, compara la situación en Irán con Venezuela, donde ya le puso la corona a la vicepresidenta y la tiene de títere ahí. Tremendo show de poder el que se está mandando el amigo Trump.
Y para rematar, el mandatario gringo se frota las manos pensando en elegir al próximo líder de Irán. Ya tiene en la mira al hijo del difunto ayatolá Ali Jamenei, a quien desprecia sin remordimiento llamándolo «insignificante». ¡Qué clase de democracia se maneja por allá, por Dios!
Pero, ¿cómo pega todo esto en la realidad? Por un lado, Estados Unidos e Israel siguen bombardeando Irán como si nada, mientras que Teherán contraataca a países aliados. Esto es like a novela de acción, ¿no?
Y para cerrar con broche de oro, Rusia se anima a dar info para atacar a los gringos. ¡Y sí que sí! Está claro que la corrupción y la percha en el poder manejan los hilos de este show internacional. Los intereses de unos pocos pesan más que la vida de miles. ¡Qué locura!
