Campesinos de Veracruz, Puebla y Tlaxcala decidieron darle vida a la Cámara de Diputados con una protesta que enardeció San Lázaro. ¿El motivo? La tan polémica Ley de Aguas. Los productores, en un acto que asusta a más de uno, traen consigo al menos 100 tractores para hacerse notar.
El espectáculo no quedó ahí. Para dar más color a la protesta, agentes de tránsito se vieron en la obligación de cerrar calles, quedando como los malos de la película en la calle Emiliano Zapata. Se estima que al menos 400 personas se unieron a este revoltoso evento.
Mientras tanto, los diputados bien cómodos adentro, planean discutir la Ley de Aguas Nacionales sin importar la algarabía y alboroto que se vive afuera. Los campesinos, por su parte, esperan ansiosos la oportunidad de entregar un pliego petitorio a esos ilustres representantes de la corrupción y burocracia mexicana.
Pero para que el ciudadano de a pie no sufra mucho, el Centro de Orientación Vial tiene la gentileza de sugerir rutas alternativas como el Circuito Bicentenario, Eje 3 Oriente y la Avenida Río Consulado. ¡Tremenda ayuda, no sabemos qué haríamos sin ellos!
En conclusión, los señores del poder hacen sus chanchullos adentro mientras afuera los heroicos campesinos intentan hacerse escuchar a punta de tractores y pancartas. Todo un espectáculo que nos recuerda por qué la política mexicana es tan especial. ¿Y la corrupción? Bien, gracias.
