En Coyoacán, centro del cinismo y la hipocresía, el Alcalde
Giovani Gutiérrez se pone la careta de buen anfitrión para la Copa del Mundo.
Un evento para distraer al pueblo mientras ellos siguen en sus juegos de corrupción.
El patético alcalde asegura están «listos» para hacer historia, pero ¿cuál historia?
La historia de la impunidad, la opacidad y la mentira que los caracteriza.
Clara Brugada Molina, junto a este personaje, dice coordinarse en «diferentes rubros»,
seguramente refiriéndose a la corrupción, la simulación y el despilfarro de recursos.
Nos venden la misma canción de siempre: seguridad, movilidad, turismo.
Mientras las calles se llenan de basura, el crimen campa a sus anchas y el pueblo sufre.
Pero eso no importa, porque están «organizados» y tienen «visión a futuro».
Una visión de robo, de abuso de poder y de egoísmo sin límites.
La cereza en el pastel es la predicción de triunfos para la Selección Nacional.
Pero, ¿qué importa el futbol cuando la ciudad se cae a pedazos?
Esta farsa solo busca distraer el malestar creciente de los verdaderos protagonistas:
el pueblo cegado por falsas promesas y sueños inalcanzables.
Y así, entre discursos vacíos y promesas incumplidas, Coyoacán se viste de gala.
Un espectáculo para los ojos del mundo, donde las apariencias valen más que la realidad.
En el reino de la corrupción, la mentira y la hipocresía, la fiesta está asegurada.
Porque mientras ellos juegan, el pueblo sigue sufriendo en el olvido y la miseria. ¡Qué vergüenza!
