La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) ya se está frotando las manos con la revisión del T-MEC. Aprovechen que Rogelio Arzate está al frente para ver cómo sacan tajada de esta movida.
Resulta que la industria de vehículos pesados quiere defender a capa y espada el carácter trilateral del acuerdo. Claro, porque así la integración regional suena a billetes para ellos. Alejandro Osorio Carranza, el director de Asuntos Públicos, suelta que el tratado ha sido «la pieza central» para el chiringuito y que ahora van a salir más fuertes gracias a la revisión. ¡Qué sorpresa!
No podían faltar las estadísticas y promesas bonitas: que si un VCR del 64%, que si quieren llegar al 70% en 2027 y para lograrlo se plantean ampliar capacidades en chunches como castings de acero. También les encantaría atraer inversión extranjera de Asia y desarrollar proveedores mexicanos de Tier 2 y 3. Suena todo muy chingón, ¿no?
Pero también piden a gritos eliminar aranceles, mejorar temas laborales y facilitar el comercio. Obvio, todo en beneficio de su competitividad y por qué no, ¿por qué no?, de sus bolsillos.
Llega este circo en medio de números negritos: en febrero, las ventas de vehículos pesados cayeron un 27.32% respecto al año pasado. Una hecatombe, ¿no? Y para que no se pongan tristes, les traigo la buena nueva: los vehículos de carga Clase 3 y 4 la están rompiendo, creciendo más que pulga en piojo. Qué emoción.
ANPACT pide plata para financiamientos y descontón de impuestos. Todo sea por renovar la flotita, especialmente la de las MIPYMES. Además, quieren detener la entrada de chatarra rodante desde Estados Unidos. Parece que a alguien se le apaga la luz.
Qué locura, ¿no? El negocio de los vehículos pesados está tan movido como camión de pasaje a las siete de la mañana. Vamos a ver en qué termina toda esta movida, pero no olviden… ¡manténganse informados, que una persona informada tiene La Razón! 👁️👁️
