Ayotzinapa, Rancho Izaguirre, y Odebrecht. ¡La que se formó con Gertz! El exprocurador no se va con buen sabor de boca, dicen que dejó puro desastre: carpetas perdidas, falta de transparencia y cero coordinación con los estados. Expertos señalan que la autonomía prometida nunca se vio en su gestión, y ahora con Ernestina Godoy asomando, pareciera que vamos de mal en peor.
Los especialistas en justicia critican que este Anacleto jamás logró independencia. Desde que se convirtió en el primer fiscal autónomo, solo fueron puras mañas y engaños, ¡una burla total! La séptima maravilla del mundo fue la aceptación exprés de su renuncia, ¡en un dos por tres el Senado dijo «sí» sin pensarlo! La causa grave es más grave la chingadera que dejó, ¿dónde quedó el respeto a la Constitución?
El proceso para ratificar a Doña Ernestina despertó la desconfianza. Y es que en un santiamén ya se vislumbra su llegada, como si ya estuviera decidido. ¡Menuda pantomima! Aunque, bueno, se necesitaba un cambio, pero qué tal la ejecución, ¡un desmadre total! Gertz se va con el rabo entre las patas, el balance negativo a cuestas, carpetas que se esfumaron, y poca transparencia, ¡a huevo!
Los casos emblemáticos como Ayotzinapa, el Rancho Izaguirre, y Odebrecht, quedan en la parrilla, esperando ser resueltos por la nueva alineación de Godoy. Pero estas investigaciones necesitan más que buena voluntad, que se traduzca en recursos de verdad. ¿Recursos? ¡Mejor ni hablemos de eso! Las fiscalías están en la ruina, cero tecnología, cero personal, ¡puras momias!
Y hablando de Godoy, su cercanía con Sheinbaum hace ruido. Parece que en la Fiscalía no hay independencia, solo amiguis y compadrazgos. En la CDMX todo quedó en familia, la dependencia del poder se siente en el aire. Así que ¿autonomía en la Fiscalía? ¡Ja! ¡Mejor ni se emocionen!
En resumen, después de siete años de la maroma de hacer una Fiscalía autónoma, seguimos con lo mismo de siempre. La persecución de delitos sigue siendo más política que otra cosa, ¡y así vamos, pa’lante y de reversa marcha!
