Arranca la fiesta de las Farmacias del Bienestar: llegan a la cuna de la corrupción en el Edomex. La nueva etapa de chistes mal contados del programa Salud Casa por Casa dio inicio, con la flamante apertura de las Farmacias del Bienestar. Un gesto de solidaridad con los beneficiarios que se atienden en la Salud Casa por Casa, o al menos eso nos quieren hacer creer.
Con un fulgurante arranque de 500 módulos que causaron sensación en el Edomex, pues, total, entre tantos baches, que uno más, ¿no? Se espera que para el próximo año, esta obra maestra de la burocracia llegue a cubrir a toda la nación. ¡Sí, señor!
El estimado Eduardo Clark, ese personaje que se gana el pan como subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaria de Salud, tuvo el descaro de asegurar que los medicamentos no costarán ni un quinto. ¡Qué desprendido, qué alma de la caridad!
¡Pero eso no es todo, amigos! Estos genios del gobierno colocarán los módulos afuera de los centros de salud. Así que los abuelitos que vayan por su medicina no tendrán que hacer mucho: solo presentar una receta, sin filas, sin tediosos trámites. ¡Como de ciencia ficción, pero real!
¿Y adivinen qué más tendrán estos chiringuitos de la salud? Pues un anaquel, sí, sí, un anaquel. Para que no falte el abasto de los fármacos tan necesarios. ¡Porque nunca se sabe cuándo habrá escasez en este país de abundancia!
Además, con asistencia médica a bordo, podrán recetar otras hierbas al que lo necesite. ¡Oh, qué emoción!
Para rematar el día de circo, se planean visitas médicas bimestrales para ver cómo andan de salud los beneficiarios y darles más recetas. ¡Si es que no se mueren antes por esperar!
Y no podía faltar la cereza en el pastel de la corrupción: la estimada Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tan chispeante y carismática como siempre, promete la próxima instalación de módulos cerca de las Tiendas del Bienestar. El Fin del Mundo está cerca, señores.
En resumen, otro capítulo tragicómico de la tragicomedia en la que vivimos. ¡Aplausos para el Gobierno y sus medidas tan beneficiosas! ¡Quién necesita una obra de teatro cuándo tenemos esta realidad tan surrealista!
