**Quitada de preseas y motocicletas a exatleta vinculado con narcotráfico**
Las autoridades federales dieron un golpe al exatleta olímpico Ryan James Wedding, de origen canadiense, quien ha sido acusado por autoridades de Estados Unidos de tener nexos con el Cártel de Sinaloa. En un cateo realizado en inmuebles situados en el Estado de México y la Ciudad de México, se logró asegurar dos medallas olímpicas, 62 motocicletas de alta gama, obras de arte, cartuchos, documentos diversos y sustancias ilícitas como metanfetaminas y marihuana.
Según las autoridades, las acciones se llevaron a cabo de manera coordinada entre la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y la Guardia Nacional (GN), en un trabajo conjunto con agencias estadounidenses.
El «asegurado» es catalogado como uno de los 10 fugitivos más buscados por autoridades de los Estados Unidos, y ha sido señalado como líder de una red de tráfico de drogas que operaba desde Colombia hasta Canadá, pasando por México y California.
Wedding, quien tiene una recompensa de 10 millones de dólares del FBI, ha enfrentado cargos por delincuencia organizada y hasta por intento de asesinato en el pasado. A pesar de su pasado deportivo en el snowboard, representando a Canadá en las Olimpiadas de Invierno, su carrera dio un giro oscuro tras retirarse y entrar en el mundo del narcotráfico.
Desde cultivar marihuana en Canadá hasta traficar cocaína en rutas internacionales, Wedding ha escalado en el mundo del crimen organizado, colaborando estrechamente con el Cártel de Sinaloa en el trasiego de drogas hacia Estados Unidos y Canadá.
El operativo ha puesto en evidencia las conexiones delictivas del exatleta olímpico y la magnitud de su involucramiento en actividades ilícitas. Las pruebas y evidencias recabadas durante el cateo han sido puestas a disposición del Ministerio Público para dar continuidad a las investigaciones.
En resumen, las medallas y motos no fueron suficientes para cubrir el camino fangoso de Wedding en el mundo del crimen, donde su verdadera competencia ha sido con la ley. Ahora solo queda esperar si la justicia logra darle alcance y frenar sus actividades ilícitas.
