Venezuela explotó en furia ante el ataque de EU, acusando una violación descarada a la soberanía. Según el gobierno bolivariano, Caracas fue blanco de bombardeos en una ofensiva que, casualmente, ignoraron la hora pico de tráfico aéreo. ¿Coincidencia? Seguramente.
El comunicado, lleno de sorpresa e incredulidad ante tan pacífica acción de los grandes vecinos del norte, señaló que este festín de bombas va en contra de la Carta de la ONU, ¿la respetan? ¡Por supuesto! Solo cuando les conviene.
Ahora, la «fusión popular-militar-policial» (¿hay una promoción por llevar más fusiles?) está lista para defender la patria, mientras el departamento de Diplomacia Bolivariana de Paz prepara su dossier para reclamar a papá ONU y a los amigues internacionales una palmadita en la espalda para los gringos malos. ¿Habrá stickers?
Hay una calma tensa, como antes de una riña de barrio. Colombia se indigna y grita «¡Nos bombardean hermanos!»… bueno, «hermanos» entre comillas, ya saben cómo es eso de la vecindad. Evo Morales, desde la banca, repudia el «bombardeo imperialista», cual entrenador furioso viendo el partido.
Pero espera, ¡hay más! Cuba se queda con el micrófono y exige ¡URGENTE! la intervención internacional, ¿un telegrama? No, un twit, pero el mismo show.
Incluso la FAA de EU prohíbe vuelos en cielo venezolano, el kinder de la diplomacia. México aporta con sus tips de sobrevivencia: calma, seguir órdenes y llevar papeles (¿la previsión es una corrección?).
Después de este episodio de camaradería internacional, ¿habrá cumplido la cuota mensual de drama o será el primer episodio de la nueva serie «Apocalipsis, extendido»? Seguiremos informando, la vida siempre encuentra más formas de ponerse interesante.
