Donald Trump, el magnate de la Casa Blanca, sorprende a todos manifestando su deseo de reunirse en Hungría con su compinche, Vladímir Putin, para buscar soluciones a la guerra en Ucrania. ¿Qué pasó con esas discrepancias que llevaron a suspender los preparativos del encuentro? Ah, eso no importa cuando se trata de geopolítica y acuerdos bajo la mesa.
«Me cagué y cancelé la reunión porque no veía que fuera a lograr algo significativo. Pero, ¿saben qué? Cambié de opinión y ahora quiero hacerla en Budapest, ya que sí creo que podríamos lograr algo importante… o no», soltó Trump después de su chisme con Viktor Orbán.
Pero, ¿cómo olvidar que en octubre, el mismo Trump dijo que se iba a dar el bailongo con Putin en Hungría para negociar el conflicto en Ucrania? ¿Cuánto durará este drama de telenovela entre líderes mundiales? Nadie lo sabe, pero parece que les encanta jugar al sí pero no.
¡Es como ver un episodio de una serie que nunca termina! Por un lado, el señor Trump dice que Putin no quiere parar el relajo, pero tapa el escándalo dejando la puerta abierta para que Hungría siga comprando petróleo ruso. ¡Qué bonito es ver la coherencia en la política internacional, amigos!
Pero lo más chistoso es cómo, en medio de todo este circo, el presidente de Ucrania está como perro en misa, sin entender ni papa de lo que Trump habla sobre «avances significativos» y Putin mandando señales falsas como si estuviéramos en un juego de escondidas.
¡Y para rematar, Trump sugiere que Moscú está «tirando la piedra y escondiendo la mano», tratando de evitar represalias! ¡Vaya, vaya, qué moral para señalar tapujos cuando sus propias tácticas de negociación son un vodevil sin límites!
En fin, no olviden sintonizar el próximo capítulo de «Trump y Putin: ¿amigos o enemigos?», la serie que promete enganchar a todos los amantes del drama internacional. ¡Hasta la próxima, chavalada!
