La presidenta Claudia Sheinbaum finalmente sacó tiempo de su agenda para reconocer el «sobresaliente» trabajo de Mara Lezama, gobernadora de Quintana Roo, en la apertura de playas públicas en Tulum. ¡Un logro monumental que merece un aplauso de pie!
Durante su Conferencia del Pueblo, Sheinbaum, con la cara seria que la caracteriza, expresó que el avance es «¡muchísimo!» ¿Qué esperaban, que el trabajo no fuera mucho? Claro que contó con la colaboración de la gobernadora y esas instituciones tan transparentes como la Secretaría de Turismo y Fonatur. ¡Qué trio tan intachable!
Pero eso no es todo, Sheinbaum tuvo que lidiar con las preguntas incómodas sobre el acceso a las zonas arqueológicas, donde los ejidatarios andan sacando su tajada. ¡No falta el oportunista en la fiesta del dinero fácil! Ahora resulta que el INAH está en charlas con las comunidades, para recordarles que los sitios patrimoniales son de «la nación». Claro, de la nación… ¿O de algunos cuantos con poder?
Por supuesto, en Tulum ya están marcando territorio con señalizaciones para el acceso «gratuito» a las playitas, y hasta tienen días especiales para entrar sin soltar la cartera. Por si fuera poco, en el Congreso anda una propuesta muy bonita para asegurar esa gratuidad en áreas naturales protegidas una vez por semana. ¿Hay aplausos por acá?
Y así, mientras seguimos aplaudiendo el teatro de la gratuidad, Sheinbaum junto con sus amigotes estatales y municipales están trabajando arduamente en el ordenamiento territorial de Tulum, con todo y su nuevo aeropuerto. ¡No sea que se desordene el billete! Necesitamos un desarrollo sostenible para que la fiesta nunca se acabe.
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