Estados Unidos está siendo golpeado con fuerza por la tormenta invernal Fern, un fenómeno que ha dejado cifras récord de temperaturas congelantes, problemas generalizados en servicios esenciales y un caos en el transporte aéreo. Hasta ahora, las autoridades han confirmado la muerte de al menos 22 personas por el frío extremo, mientras que más de 800 mil habitantes siguen a oscuras y miles de vuelos fueron cancelados o retrasados en todo el país.
Las víctimas mortales se han contabilizado en varios estados, producto de la exposición al frío, accidentes y actividades realizadas en condiciones extremas. En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani informó sobre cinco fallecimientos al aire libre durante el fin de semana, con causas aún bajo investigación. El alcalde hizo hincapié en la vulnerabilidad de las personas sin hogar frente a las bajas temperaturas.
En Lousiana, dos individuos perecieron por hipotermia, mientras que en Massachusetts, una pareja fue atropellada por una máquina quitanieves en un estacionamiento, resultando en la muerte de la mujer y el ingreso hospitalario del esposo. En Dayton, Ohio, un trabajador falleció tras ser embestido por una quitanieves en una propiedad privada.
Además, se reportaron decesos en Pensilvania, Texas, Kansas y otros estados, sumando un total de 22 personas víctimas de la tormenta. En medio del caos, más de 6,400 vuelos fueron afectados ayer, marcando el domingo como el día de mayor caos aéreo en Estados Unidos desde el inicio de la pandemia por covid-19, con más de 11 mil vuelos cancelados y 17 mil retrasados.
Por otro lado, los cortes de energía han castigado principalmente al sur del país, dejando a 800 mil hogares y negocios sin electricidad el lunes. Estados como Tennessee, Mississippi y Luisiana están entre los más afectados, advirtiendo que la restauración del servicio podría llevar al menos una semana en algunas zonas.
Mientras tanto, una masa de aire ártico sigue descendiendo desde Canadá, manteniendo las temperaturas bajo cero por varios días más. Las alertas y operaciones de emergencia se mantienen activas ante el peligro persistente que enfrentan millones de ciudadanos en Estados Unidos.
