Home Nacional¡Escándalo! Gobierno responde con frialdad a carta de Grupo Salinas sobre reunión con SAT

¡Escándalo! Gobierno responde con frialdad a carta de Grupo Salinas sobre reunión con SAT

by Sin Filtro
Conferencia de la Presidenta Claudia Sheinbaum en la Mañanera del Pueblo.

**Grupo Salinas: evasión fiscal y carta rechazada por el Gobierno**

La telenovela de impuestos y favores fiscales entre el Grupo Salinas y el SAT sigue generando escozor en Palacio Nacional. Es que ni con cartitas de amor se arreglan.

Resulta que la carta del Grupo Salinas, donde le jalaban las orejas al Gobierno acusándolo de hacerse ‘el loco’ con un supuesto acuerdo de pago de impuestos, fue pinchada como globo en fiesta. La Presidenta Claudia Sheinbaum salió con la varita mágica y le dijo al Grupo Salinas: «Si tanto quieren pagar, ¿qué esperan?»

Y es que, para variar, la trama salió más trabada que una cena de gala entre políticos corruptos. El Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Félix Arturo Medina Padilla, reveló que nunca hubo tal acuerdo. Solo charlatanearon, sin sacar la cartera para cerrar el trato.

¿Pero y los $2,700 millones que dicen haber pagado en 2006? Eso, según el subsecretario, es otro capítulo: deudas viejas, juicios pasados, no aptos para confundir con las cuentas actuales. Aquí el SAT no es tan tonto como para dejarse enredar en chismes de pasillo.

Por si fuera poco, la procuradora Fiscal de la Federación, Grisel Galeano, mandó el mensaje clarito: «No vamos a responder carta de niños berrinchudos. Esperaremos a la Suprema Corte para darles su tunda legal». Y si quieren pagar, que paguen. Sin show, sin lágrimas, sin conciliábulos.

La Presidenta Sheinbaum, por su lado, advirtió a los empresarios de Salinas: en México, libertad no significa eludir impuestos. «Pónganse las pilas, paguen y ya. No vengan a hacer política barata con temas de dinero».

En resumen, todo esto apesta a un juego de escondidas donde el SAT no caerá en trampas y los empresarios, si quieren pagar, pueden hacerlo ahora mismo. Sin teatros ni dramas de primetime. Solo con el dinero donde deben estar las palabras: en la billetera.

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