Tras casi nueve largos años en el puestazo, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, decidió dejar el sitial y cambiar de baraja. ¿Y quién se arrodilla ante el trono del poder? Nada más y nada menos que Larry Devoe Márquez, ¡pero eso no es todo! A William Saab le dieron su tacita de consolación y lo coronaron como Defensor del Pueblo, oh, qué bonito.
En un acto que no necesitó manta roja ni fanfarrias, Jorge Rodríguez Gómez, hermanito de la presidenta encinta Delcy Rodríguez, fue el encargado de poner la cereza en este pastel de corrupción al darle la bendición a esos peces gordos en el Palacio Federal Legislativo. ¡Qué ternura!
¿Y quién hace el papelón de la extraña ceremonia de transferencia de bastón de mando? Tarek William Saab, con un discurso pasado de época donde se aventó el lío de liderar el Ministerio Público en medio de crisis, ¿o era ‘tragedias’? Bah, lo mismo. Todo eso mientras organizaciones de derechos humanos le sacaban la lengua y lo tildaban de perseguir críticos y opositores. ¡Chale!
Saab, ese cómico de 63 abriles, se jactaba de negar la existencia de presos políticos en Venezuela. ¿Será que le dio una amnesia selectiva? ¡Eso cabe preguntarse! Y ojo, en su carta de despedida, hablaba de cumplir su papel como fiscal con honor y materiales reciclables. ¡Si será cuentero el compa!
La cereza en el pastel: Human Rights Watch, señalando a Juanita Goebertus, sacó las garras y le recordó al mundo la cacería de brujas de Saab. Un aplauso para el genio. Y todo esto… ¡en la tierra de la arepa!¡Ahí se las dejo!
