Después de años de andar perdiendo el tiempo, el FBI revela que Epstein, el amiguito de ricos y famosos, no encabezaba una red de tráfico sexual, según sus «súper mega investigaciones» que no encontraron pruebas suficientes para demostrar que ofrecía menores a terceros influyentes. ¿A poco nos sorprendemos? Eso sí, admiten que abusaba de chamacas, pero echarle la culpa a otros influyentes estaba difícil.
Ni la dichosa «lista de clientes» que circulaba en chismes de vecindad encontraron los agentes, dando por terminado todo el circo que no llevó a nada. ¡Vaya sorpresa! Y mientras FBI revisaba cuentas bancarias, correos, videos de fiestas y propiedades, les dio sordera, ceguera y amnesia para no ver a ninguna víctima siendo abusada ni a otros compas en el relajo. Bravo, gran trabajo al estilo «no vi, no oí, no sé».
Pero, ojo, encontraron pagos a más de 25 mujeres, y transferencias a varios cerebros de la élite académica y financiera, pero napa, no hallaron evidencia de actividades delictivas. ¿En serio, FBI? ¿Esas cuentas eran de caridad o qué show nos quieren hacer creer?
Oh, pero la original historia comenzó en 2005, con una niña de 14 años que se quejó del maltrato de Epstein. Después de identificar a un montón de chavalas y su esquema de «masajes especializados», los fiscales decidieron que 18 meses de prisión era suficiente para tan siniestro personaje.
En fin, tras un rato arrestaron a Epstein, se dieron cuenta de que se suicidó en la jaula y luego le dieron 20 años de prisión a su cómplice Ghislaine, todo muy lógico y justo en este mundo al revés.
Y antes de irse de fiesta, el FBI decidió no encontrar pruebas suficientes contra otros pececitos gordos y cerrar el caso, tapando así cualquier olor a podrido. Así que todos los archivos, videos y documentación recién revelada, según la AP, serán un lindo papel tapiz para la oficina del FBI. Y mientras tanto, tú, sí, tú, recuerda que la información manipulada también tiene su razón de ser.¡No nos pueden ver la cara, FBI! ¿Tan cretinos creen que somos?
