**¡Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela!**
Esta historia comienza con un melodramático juramento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, gracias al nuevo pasatiempo de Estados Unidos: capturar presidentes. Como se esperaba, su hermano Jorge también se subió al tren de la popularidad y se convirtió en presidente de la Asamblea Nacional.
Delcy sufría “mucho” al asumir la presidencia, pero qué casualidad que también sentía “honor”. Aseguró estar “unificando sectores”, pero más en el sentido de “unión forzada” que de consenso real.
Juramentos pomposos en la boca de políticos corruptos no nos faltan: promesas de “paz” y “tranquilidad” mientras desestabilizan el país. ¡Habla de un circo! Una promesa del tipo «no pararé hasta traer paz» en plena crisis.
Antes del show con Delcy, Jorge Rodríguez también se unió a la fiesta y los hermanos ahora reinan en Venezuela. Pero claro, unas liberaciones estratégicas y juramentos grandilocuentes no van a tapar tanto desastre.
La historia es tan hilarante que sólo falta el juez de paz de la esquina jurando acabar con el crimen organizado. La verdad se oculta detrás de una cortina de mentiras, y mientras tanto, Venezuela sigue siendo el comodín del mundo.
¿Qué será lo próximo, un picnic de diplomáticos atrapados en una montaña rusa? Es difícil decirlo, pero lo que sí es seguro es que ser testigo de estos actos es más entretenido que una telenovela.
