En un sorprendente plot twist, en Quintana Roo detuvieron a un implicado en el caso de Vallarta y Cassez que, oh casualidad, es Edgar «N». Sí, el mismo que está fichadito por secuestro y por tener relación con la ciudadana francesa. Para que recuerden, la tal Cassez fue sentenciada a 60 años en la cárcel, pero por unos detallitos en la investigación terminó libre como pájaro en 2013.
De acuerdo con el comunicado, este Edgar «N» tiene una amistad muy cercana con Florence Cassez, esa francesita metida en problemas hace dos décadas por delincuencia organizada, secuestro y andar cargando armas exclusivas del Ejército. ¡Qué pendiente, mano!
Lo curioso es que el susodicho fue llevado al Estado de México para que se arme la fiesta legal, ¿o desfile de penas? Porque este lío es de alta costura: Edgar «N» y Florence «N» están más conectados que WiFi en cuarentena. ¿A poco no suena a novela de Televisa?
Y hablando de novelas, recordemos que Cassez salió libre gracias a las trampas en su proceso y a un acto de arbitraje que ya querrían ver en el fútbol. Además, en agosto soltaron a Israel Vallarta Cisneros, parte del mismo show, a pesar de las acusaciones de secuestro de seis personas. ¡Agárrense que esto se pone más enredado que una madeja de lana!
Gertz Manero, de la Fiscalía, salió con un argumentazo: «El secuestro es más cabrón que el homicidio». Y pues claro, apelaron la liberación de Vallarta porque las víctimas merecen justicia. Ahí el fiscal todo heroico defendiendo a las víctimas y chillando por la reparación del daño. Muy bonito, pero ¿justicia pa’ cuándo?
Posteriormente, no quitaron el dedo del renglón y apelaron la sentencia para Vallarta, como los malos ganadores en la lotería. Mientras tanto, un tal Ezequiel Elizalde, quien se dice otra víctima de Los Zodiaco, envió una carta a la Sheinbaum pidiendo justicia. Parece que esto es una telenovela interminable de traiciones y decepciones.
Y así, entre apelaciones, liberaciones y cartitas, el caso de Vallarta y Cassez sigue más revuelto que conga en zancos. Ya saben, en este México lindo y querido, donde la justicia es un juego de azar y las víctimas nunca saben si ganarán o perderán. ¡Qué emoción, señores!
¡Escándalo en puerta! Nueva detención revuelve el caso Vallarta y Cassez
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