Por: Alan Gallegos
Un tren de carga que transportaba jarabe de maíz decidió tomar un descanso repentino en Nogales, Sonora, justo en el sector Agua Zarca, dejando sin aliento a muchos… bueno, menos a los que viajaban en él, porque ni un rasguño se llevaron. ¡Qué suerte!
Según los entrometidos de los medios locales, uno de los vagones se le aflojaron las rueditas, lo que resultó en una parada no programada. ¿Y quién salió al quite? Pues ni más ni menos que la coordinadora de la Unidad Municipal de Protección Civil (UMPC), Julia Guadalupe Ochoa, quien afirmó que la empresa Ferromex hizo mutis y se puso a resolver el embrollo: “Ferromex, la empresa de los retrasos, se hizo cargo. Nosotros en Protección Civil mantuvimos la vigilancia cotilla y la camaradería con el resto de las autoridades”.
Dice la chismosa oficial que desde que el drama empezó, todos los equipos de emergencia se lanzaron a la acción como abejas a la miel, rescatando, evacuando y acordonando la zona para que nadie se tentara a chismear más allá de la cuenta.
“Estamos peinando la situación”, agregó con voz melodramática y recalcando que no hubo daños personales ni materiales peligrosos pululando por ahí. ¡Al parecer, todo bajo control! Es decir, nada que sacuda mucho el avocado en la guacamole.
Y para cerrar con broche de farándula, el lunes pasado un vagón rebelde decidió hacer como los niños en tiendas: soltarse y correr sin rumbo fijo por las vías férreas hasta terminar de narices contra el muro fronterizo con EUA. ¡Vaya aventura!
Según los sabuesos de Protección Civil de Sonora, la carga no tenía explosivos ni nada que pudiera hacer boom; solo unos raspones en el orgullo de Ferromex. Ya están, tan diligentes ellos, investigando la causa de este espectáculo para despejar dudas.
En resumen, trenes descarriados, ruedas rebeldes y Ferromex en la pena. Una telenovela ferroviaria que pone a Nogales en el mapa, ¡y no precisamente por su famoso queso!
