¡La SCJN avaló un nuevo show de circo en el palacio judicial! Así es, con 6 votos a favor, los honorables ministros decidieron dar luz verde para que la empresa Nueva Elektra del Milenio desembolse la bonita suma de 67 millones de pesos a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. ¿La razón? Declarar una pérdida fiscal más grande de la que realmente tuvieron en el 2012.
El teatro se armó en el amparo en revisión 3842/2024, donde la ministra Lenia Batres Guadarrama se aventó el clavado para revocar el amparo otorgado a la empresa en cuestión. Según ella y su séquito, el SAT tiene el poder de fiscalizar a cualquier empresa, sin importar que sea parte de un grupo más grande. Al final del día, la lana hay que pagarla, güerco.
Pero no todo fue besos y flores, ¿o qué esperabas? Las ministras Loretta Ortiz y Yasmín Esquivel, junto con el ministro Irving Espinosa, fueron los aguafiestas que se opusieron a la decisión. No es que estén en contra de pagar impuestos, ¡qué va! Su argumento es que el asunto no era de cuestión constitucional, sino más bien legal. ¡Ah, caray!
El circo siguió con las declaraciones de la ministra Ortiz, quien se aventó un «a mi juicio» para decir que no eran la autoridad indicada para meter las manos al fuego. Claro, porque aquí solo se trata de vergonzosas peleas de egos y poder.
Mientras tanto, la ministra Estela Ríos soltó la perla de que todos los mexicanos estamos obligados a contribuir al gasto público. ¡Qué honor! Y todo esto viene desde el artículo 31 de la Constitución, o sea, aquí nadie se escapa de soltar el feria.
En resumen, otro día, otra historia de corrupción y malabares en la SCJN. Pero tranquilo, ¡todo está bien en nuestro país! ¡Larga vida a la justicia mexicana!
