Cuba niega un diálogo formal con Washington
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, desmiente cualquier intento de sentarse a negociar con Estados Unidos, dejando claro que aquí no hay mesas de diálogo formales ni procesos en marcha. Según él, después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, solo han intercambiado mensajes sin rumbo fijo. ¿Esto significa que están «dialogando» a lo loco?
«Sería un error afirmar que se está diseñando» un diálogo bilateral, expresó el diplomático cubano. ¿Entonces qué están haciendo, lanzando indirectas por carta? Fernández de Cossío dejó en claro que esos mensajes no equivalen a sentarse a negociar de forma seria. ¡Qué manera tan piadosa de decir que no tienen idea hacia dónde va este chisme diplomático!
Para más inri, contrastan las palabras del presidente Trump, quien insiste en que su gobierno está teniendo charlas con Cuba a niveles altos. ¿Será que el oído de Trump recibe «fake news»? El viceministro oclofóbico siguió dando detalles de lo que no se tocará en una eventual conversación: reformas políticas, económicas ni la liberación de presos. O sea, en cubano, «aquí no toquen nada que eso no se negocia».
Ahora, la cereza de este pastel diplomático llega con Trump imponiendo aranceles a los países que le vendan petróleo a Cuba, sumado a la baja de crudo desde Venezuela y las presiones a México para que deje de mandar cisternas. ¿Acaso Trump cree que Cuba es un tianguis? Pero el mandatario estadounidense, lejos de dar marcha atrás, sigue soñando con firmar un acuerdo con La Habana. ¡Claro, cómo no!
Para rematar, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, da las gracias a Rusia por apoyarlos ante la «asfixia económica» de EE. UU. ¡Si hasta Rusia tiene que rescatar a los vecinos de Trump de sus embrollos! Al menos, Rusia alza la voz contra el bloqueo energético de EE. UU., augurando lo peor si sigue con ese jueguito. En fin, la diplomacia en su máximo esplendor. ¡Qué dramón!
