España sufre una de esas tragedias que dan para no olvidar: 40 muertos y varios heridos por un trenazo infernal cerca de Adamuz, en Córdoba. Los rescatistas siguen sacando cuerpos del desastre, mientras las autoridades tratan de explicar cómo el tren descarriló y todo acabó en tragedia.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, confirmó la catástrofe y describió los vagones destrozados como un verdadero «amasijo de hierro». Pues sí, era de esperarse cuando dos trenes chocan a lo bruto y la tragedia se hace presente de la peor manera.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que los vagones más afectados fueron los que sufrieron la peor parte del encontronazo. ¡Qué novedad! Parece que los trenes nuevos y la vía recién renovada no salvaron a nadie de esta tragedia anunciada.
Mientras tanto, la gente en cuidados intensivos sigue luchando por su vida, y ya se habla de la posibilidad de que todo se haya desencadenado por una falla en las ruedas o una ruptura en las vías. ¡Qué casualidad!
Esperemos a ver qué se descubre al final de las investigaciones, pero algo queda claro: cuando la desgracia llega en forma de trenazo, los responsables seguro buscarán a quién echarle la culpa. Nosotros, como siempre, a mirar y a sufrir en silencio. ¡Qué país!
