***Asesinan a sangre fría a dos policías viales en El Salto, Jalisco; el gobierno local se muestra en alerta***
En un acto que parece sacado de una película de terror en la vida real, dos agentes femeninas de la Policía Vial fueron ejecutadas a quemarropa en la colonia Lomas de San Juan, ubicada en El Salto, Jalisco. ¡Pero ojo, que no cunda el pánico! La Fiscalía estatal se hizo presente para… bueno, para investigar, ¿o para tomarse un cafecito y mirar cómo la raza hace de las suyas?
Las víctimas, identificadas trepidantemente como Libna Mata Villegas, de 40 años, y Gisela Ceballos Quezada, de apenas 28, fueron encontradas sin vida dentro de su patrulla oficial, con balazos en la cabeza. Todo muy sutil, muy a la mexicana, con ese toque especial de violencia que nunca falta en nuestro país.
Según los chismosos locales, las oficiales andaban haciendo una «revisión vehicular» (como si supiéramos qué diablos significa eso) cuando una pandilla de bribones las interceptó y las obligó a subir a su propia patrulla. Así, las llevaron a otro punto de la misma colonia para rematarlas a tiros. ¡Vaya hazaña, señores! ¡Un acto de valentía y honor! ¿O sería más bien de cobardía y traición?
Los delincuentes —que a este paso son pura ficción y del tipo más malo para los guiones Hollywoodenses— se dieron a la fuga en una camioneta Ford blanca, muy seguramente cantando «La Cucaracha» para celebrar su fechoría. Mientras tanto, la policía estatal y municipal se activaron (o bueno, eso dicen ellos) para capturarlos… o al menos intentarlo.
Sin embargo, no hay que satanizar a nadie. El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, salió a condenar el chisme en las calles con una conmovedora declaración que nos dejó a todos temblando. Anunció un «despliegue especial» para atrapar a los maleantes que hicieron de las suyas, con drones, helicópteros y cazadores de recompensas, seguro.
Pero todo esto es parte de la vida en Jalisco, ¿no? Esos ataques sorpresa, esas venganzas sanguinarias, ese aire de miedo en las calles… ¡Ay, Jalisco, qué miedo me das! Por supuesto, todo es parte del folclor que caracteriza a nuestra amada tierra, tan llena de cultura y tradiciones. ¡Qué viva México, caray!
Hasta ahora no se ha dado con los responsables, pero no hay que desesperarse. Seguro pronto habrá un final feliz, con la captura de los malosos y la justicia aplaudiendo en su asiento. Mientras tanto, sigamos con nuestras vidas como si nada, total, nada de esto va a cambiar en realidad. Sigamos viendo más violencia, más corrupción, más mentiras y ocultamientos… ¡Ah, México lindo y querido, cuánto nos das por qué sufrir!
