Trabajadores del Museo del Louvre mantienen una huelga que ha paralizado al museo más visitado del mundo. ¿El motivo? Pues la falta crónica de personal, el deterioro del edificio y las decisiones erráticas de la directiva. ¡Pero qué casualidad que la protesta viene justo después del robo a plena luz del día de joyas de la corona en octubre!
Mientras tanto, el museo decide abrir parcialmente para que los visitantes puedan ver la «Mona Lisa» y otras obras destacadas. Eso sí, avisando que habrá visitas limitadas a las «obras maestras» como si fuera una ganga.
Los sindicatos votaron por unanimidad ir a la huelga, ¿y qué respuesta obtienen? Pues el Ministerio de Cultura propone cancelar un recorte de 6,7 millones de dólares en la financiación del próximo año, abrir nuevas contrataciones y aumentar salarios. ¡Claro, eso soluciona todo!
La presidenta del Louvre, Laurence des Cars, se enfrenta a un escrutinio por fallas de seguridad, ¿y qué hace? Reconoce un «fallo institucional» y ¡casi no se da cuenta de una auditoría crítica de 2019 después del robo! Sí, el cinismo y la falta de transparencia son una constante en este circo del arte.
¿Así que, mientras tanto, el público sigue sin poder disfrutar plenamente del Louvre, por los caprichos y desaciertos de una élite desconectada de la realidad? Qué novedad.
