ACNUR, la Agencia de la ONU para Refugiados, se las trae con más de 600 millones de pesos entregados a la COMAR entre 2018 y 2025. ¡Sí, leíste bien! El 60% del presupuesto total de la COMAR mamado de ACNUR. ¡Vaya forma de pegar lana y hacer ruido!
El Colegio de la Frontera Norte sacó a relucir los trapitos sucios de este romance financiero con el estudio “ACNUR en México, de la emergencia a la institucionalización, 2010-2025”. ¿Estudio financiado por quién? ¡Sorpresa, sorpresa, por ACNUR! ¿Casualidad? ¡Seguro!
Y es que sin la lana de ACNUR, la COMAR se hubiera dado un buen traspié, con el crecimiento exponencial de solicitudes a partir de 2018. ¡Apá! ¡Qué casualidad que con tanto billete, aumentaron las capacidades de respuesta! ¿Coincidencia? ¡Yo creo que no!
Las oficinas nuevas, los acuerdos de asociación, ¡todo gracias a la caridad de ACNUR! ¡Qué bonito! Ahora la COMAR es más sólida, más grande, más ¡toh! Unos achichincles grandotes, que ahora tienen más poder y han ampliado sus horizontes. ¿Quién lo hubiera imaginado? ¡Qué monada!
Y hablando de la fiesta financiera, ACNUR firmó 133 acuerdos por más de 1,100 millones de pesos en cuatro años con organizaciones a lo largo y ancho del país. ¡Vaya billetiza! Para qué queremos modernidad, si podemos tener cooperación extranjera, ¿no?
Pero eso sí, el ACNUR desde enero del 2026 vendrá más light, menos recursos, menos oficinas y menos apoyos para albergues. ¡Qué triste! ¡Menos fiesta en el barrio! ¿Será una despedida con honores o solo el putazo de la realidad?
En fin, el rollo largo de ACNUR hay que digerirlo, porque al final, México dejó de ser solo un pasillo para convertirse en destino, ¡pa’l que le guste! ¿Será por la evolución del sistema de asilo o por el billetón que viene del extranjero? ¡Nomás preguntando! ¡Cañón, todo esto!
