Tras 7 años de cierre, llega la enviada de EU a Venezuela: «¡Listos para trabajar!»
Laura Dogu, la designada por Estados Unidos para clavar bandera en Venezuela, aterrizó en el país sudamericano para reactivar la misioncita diplomática que tuvo el ‘break’ más largo en la historia de las relaciones diplomáticas (¡7 años sin hablarse, qué intensidad!).
La Embajada gringa en Venezuela soltó la fotico de Laura en el aeropuerto de Maiquetía, una postal clasiquita con la frase hecha de todas las embajadas: «Estamos listos para cambiar el mundo juntitos».
¿Pero de qué va el show de Laura Dogu en Venezuela? Pues la gordita rubia se trae entre manos el tenebroso plan de reabriri y restablecer el show de la diplomacia gringa en tierra de chavistas rabiosos. ¿Qué puede salir mal si los gringos van y se ponen cómodos en el patio ajeno?
Por supuesto, no todo es malas noticias, porque su colega ex-mandamás de Venezuela, el inigualable Maduro Moros, fue agarrado a cachetadas por los Estados Unidos el 3 de enero, y ahora mismo está siendo regalado como souvenir a las autoridades yanquis, por chismoso, por chantajista o por narco-kawaii, aún no se deciden…
¿Y cómo es que a Maduro le sacaron el puesto? Pues con toda la parafernalia de la llamada «transición ordenada» patrocinada por el Tío Sam, que se pone su capa de mesías de la democracia para meter cucharaditas en las instituciones, jugar a armar equipos y dopar al equipo rival (Digamos hola a Delcy Rodríguez, la presidencia encargada y el popcorn para ver el show).
Hace poco, la movida del Department of State nombró a Laura Dogu como la cara más amigable de Estados Unidos en Venezuela, un plan que incluye tres fases, un manual de Marco Rubio y cero drama con las teorías de conspiración; en resumen, un plan tan aterrizado como un ovni en el Amazonas.
Antes de tomar las llaves de la embajada en Caracas, la Dogu pasó por encargarte de los destinos de Honduras y Nicaragua, una súper estrella diplomática que brilla más que las joyas de la corona de Lilibet.
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