Trump resguarda petróleo venezolano en yanqui-landia
Este viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió lanzar una orden ejecutiva para blindar los ingresos generados por el negocio del petróleo venezolano. Así es, el Tío Sam se puso el traje de superhéroe para proteger esos billetitos que reposan en las arcas del Departamento del Tesoro gringo. ¡Qué tierno!
La movida, firmada el 9 de enero de 2026, declara urgencia nacional para que no haya embargos ni litigios que toquen ni con el pétalo de una rosa esos fondos tan preciados. La misión es evitar que terceros metiches se metan a reclamar lo que no es suyo, garantizando que esos dineros se queden «in da house» para fines diplomáticos. ¡Vaya solidaridad, vecinos de América Latina!
Según la info oficial, la orden eliminó cualquier intento de meterle mano a los «Foreign Government Deposit Funds» (así de fancy le dicen a los ingresos del petróleo y derivados de Venezuela) y sentencia que esos churupos no son de ningún prestamista molesto, sino patrimonio exclusivo de la tierra del «Freedom Caucus». ¡Ah, la generosidad de los poderosos!
Afirman que, si permiten la confiscación de estas monedas, se va al garete la estabilidad en el país de Maduro y eso no está en el libreto de la política gringa. También dicen que esto ayuda a frenar la migración desordenada y el tráfico de drogas. ¡Claro, porque siempre han tenido tanto interés en el bienestar de los pueblos ajenos!
Además, las cuentas bancarias bajo la custodia del Tesoro seguirán en un spa especial y cualquier movida con esos verdes tendrá que ser aprobada por la casa blanca. Y por si las dudas, recalcan que tener guita ajena no significa renunciar a la inmunidad. ¿Alguien dijo «intocables»?
Y en esta telenovela de poder, la administración Trump busca convencer a las petroleras gringas a invertir en el petróleo venezolano y ya tiene tratos con refinerías para comprar crudo. ¿Qué onda, altruismo o intereses cruzados?
¡Qué bien se siente cuando los héroes resguardan los tesoros ajenos! En fin, qué mundo este donde el dinero del vecino vale más que la propia integridad. ¡La vida es una telenovela, sin cortes comerciales!
