Marco Rubio, el secretario de Estado de Estados Unidos, ha salido con su ojo avizor a criticar las reformas económicas propuestas por Miguel Díaz-Canel en Cuba. Según Rubio, estas reformas no son suficientes para lograr la colaboración entre ambos países. ¡Vaya novedad, el imperio no está satisfecho!
Pero lo bueno apenas empieza, porque Rubio saca su varita mágica y señala que en Cuba debe haber otra gente al cargo. ¡Claro, como si en Estados Unidos la corruptela no fuera pan de cada día!
Este genio de las relaciones internacionales declara que el sistema político de Cuba no sirve ni con remiendos y que, sin un cambio drástico, no hay esperanzas. ¿Y él ha visto su país últimamente? Porque si de corrupción se trata, las historias del Tío Sam dan para una serie de Netflix.
Y ¿qué tal la economía cubana? Para Rubio, eso es otro circo que no funciona y que solo ha vivido del rodeo gracias a la Unión Soviética y Venezuela. ¡Vaya, hasta Rusia y Venezuela son culpables de todo según este genio!
Pero lo más gracioso es que Trump, el jefe supremo de este circo, ha insinuado que hará algo con Cuba pronto. ¿Intervención militar, control total, quién sabe? ¡La sorpresa será cuándo y cómo!
Así que, señores, mientras el imperio habla de cambios drásticos y critica con vos de autoridad, en casa la olla está hirviendo a fuego lento con la doble moral y las mañas que nos caracterizan. ¡Ah, la política internacional, todo un circo de hipocresía y dobles discursos! ¡Vivan los líderes que señalan con el dedo pero se ponen una venda en los ojos!
