Alí Jamenei, ese tipo que llevaba tres décadas dándole vueltas a Irán, supuestamente murió según Donal Trump después de unos ataques aéreos. ¿Se esperará una fiesta por ello?
Este fulanito, desde el 89, se instaló en el poder a pesar de tener menos credenciales que una copia pirata. Pero se las ingenió para ser más pesado que un coche abandonado en la carretera, gracias a sus trucos políticos, su esquema de seguridad privado y su monopolio de las instituciones claves.
Tal vez no lo sabías, pero este señor pasó de ser un don nadie a controlar hasta lo que respiraban en Irán en los últimos 100 años. ¡Casi nada! Además, se lució reprimiendo protestas populares con sus perritos guardianes y liderando un imperio económico fantasma.
Como buen enemigo de Occidente, sobre todo de los gringos, acusó a Estados Unidos hasta de hacerle pucheritos. Pero, curiosamente, cuando la economía iraní se le iba al carajo, resulta que apoyó un acuerdo nuclear que después lo incumplió por si acaso.
A este campeón le gustaba dispersar su legadito por el Medio Oriente, armando grupitos en Siria, Líbano y Palestina. Y mientras tanto, se regodeaba con su arsenal de misiles y dejaba que los peones de elecciones se encargaran de las huevadas del día a día.
Parece que el tal Alí Jamenei era un titán en el arte de combinar ideología, represión y poder económico y militar, no te jode. ¡Ah, y que no se moviera ni una mosca sin su consentimiento! Una figurita que se coronó como la ley iraní, manteniendo a su país erguido ante el Occidente caguengue y moviéndose con habilidad en el tablero regional.
Parece que este manzana podrida mantuvo bien amarrado a Irán bajo su mandato, hasta en lo que depositaba en el trono, presionando a Occidente y ejerciendo su poder con mano dura. ¡Ah, qué recuerdos!
