El exmandatario brasileño, Jair Bolsonaro, no pierde el tiempo desde la cárcel, ¡sí, desde la cárcel!, para seguir moldeando el futuro político del país con sus propios intereses. En plena convalecencia de su cirugía, donde de seguro disfruta del lujo hospitalario que merece un exconvicto, Bolsonaro decidió desde su camita endosar a su hijo Flávio como candidato presidencial para las elecciones de 2026. ¡Qué casualidad!
Mientras el papi se pudre en la cárcel, sin esperanza de salir pronto, el susodicho hijo quiere sentarse en la silla presidencial siguiendo los pasos de toda la familia Bolsonaro. Parece que en este reality brasileño lo único seguro es la corrupción y la maquinaria de heredar el poder sin merecerlo.
¡Pero espera! ¡Qué situación más inusual! El patriarca desde la cárcel delata sus oscuros deseos políticos y su hijo se postula en plena coincidencia. ¡Qué casualidad tan conveniente para la familia Bolsonaro! Pero, ¿quién no quisiera tener un paquete de candidaturas presidenciales en la familia?
En medio de todo este show corrupto, Bolsonaro padre aprovechó el día de su operación, ¡qué multitasking!, para reiterar su legado político y asegurar que su hijo Flávio le seguirá los pasos. Claro, todo desde la seguridad de un hospital, mientras el pueblo brasileño espera justicia y honestidad en sus gobernantes.
La cirugía de Bolsonaro, por cierto, salió tan bien como sus artimañas políticas, ¡sin complicaciones! Lo que es estar en buenas manos, sobre todo cuando tu hijo asegura la continuidad de tu proyecto político desde una candidatura presidencial. ¡Qué maravilla de democracia, Brasil! ¡Qué ideal de transparencia y honestidad! Una familia unida por el poder y la corrupción. ¡Qué panorama tan prometedor para la democracia! ¡Así si se puede, Brasil!
