Una semana después de que Estados Unidos decidiera meter sus manos en Venezuela, Nicolás Maduro sigue vivito y coleando desde su celda en Nueva York. Claro, no podía faltar su mensaje de fortaleza y lucha a través de sus abogados, quienes aseguran que el tipo está más fuerte que nunca. “No estén tristes, somos unos luchadores”, ¡qué bonito!
Entonces, el retoño del exdictador, Nicolás Maduro Guerra, sale a citar las palabras del papi. Que si está fuerte, que si es un luchador, la retórica de siempre. Parece que en la familia les gusta la actuación, incluso tras las rejas. ¡Qué maravilla!
Y la trama continúa, con la esposa del sujeto, Cilia Flores, también disfrutando de la hospitalidad gringa entre rejas. ¡Qué bonita pareja! Juntos han decidido declararse inocentes de los cargos de narcotráfico, como si fueran unos ángeles caídos en manos equivocadas. Impecable.
Mientras todo este circo de detenciones y declaraciones se lleva a cabo, en Caracas, Venezuela y hasta en la Ciudad de México, la gente sale a las calles a mostrar apoyo al exlíder venezolano. Parece que hay fans hasta para los personajes más grises de la historia. ¡Qué gente tan fiel!
Pero la cosa se pone interesante cuando Donald Trump salta a recordarles a los liberados presos políticos de Venezuela quién les dio la libertad. «No se les olvide que deben agradecerme», viene a decir el magnate. ¡Qué acto de generosidad y humildad!
En fin, un escenario digno de una telenovela, donde los malos parecen los buenos y los buenos… bueno, ¿dónde están los buenos? En este juego de poder, todos parecen tener las manos manchadas de corruptela. Nicolás Maduro, un personaje pintoresco que sigue dando tela para cortar. ¡Qué emoción!
