**¡Pobreza estructural en Bienestar! Diputados presionan a Montiel por manipulación de datos**
La diputada Elizabeth Martínez Álvarez del PAN soltó la bomba en la comparecencia de la secretaria del Bienestar: «México sigue atascado en la pobreza, esperando resultados reales y políticas sociales que dejen de ser un chiste. ¡Qué tal, que no se jale tanto del habla bonito del bienestar cuando en realidad se esconden las cifras reales de la pobreza!».
Añadió que la reducción de la pobreza en papelito no es gracias a los programas sociales, sino a que por fin se aumentó la lana en el bolsillo de la raza con el aumento del salario mínimo, el fin del outsourcing y un chequecito de pensión mínima garantizada que, al menos, les alcanza para ir al OXXO.
Y mientras los políticos juegan a las entrevistas de «cuéntame mentiras bonitas», la realidad les da en la cara: no hay padrón único nacional, nulas terapias para niñas, niños y adolescentes, y pa’ colmo, los programas esenciales para quienes de plano no pueden ni volarse un dulce en las tiendas, desaparecen.
¿Y qué onda con los 44.5 millones de desafortunados que ni para curita tienen? Preguntan si Bienestar tiene los eggs para luchar contra ese monstruo llamado pobreza multidimensional mientras siguen jugando a la ruleta rusa con los programas más vulnerables.
Y ahí va el diputado del bonito Green Party, Iván Marín Rangel, alabando la colaboración entre la Federación y el Estado de México, con logros tan impresionantes que suenan hasta a cuento de hadas. Mientras, pregunta qué onda con las zonas rurales, los indígenas y las calles más jodidas de las urbes, porque ahí también hay y mucho sufrimiento.
¿Y el PRI, eh? No se queda atrás con sus carreras de cifras bonitas y maquilladas que solo en su disco rayado se escuchan. Exigen resultaditos, pues el pueblo sigue sin saber qué es la salud, los derechos y la política social, aunque ya nadie sabe si creerles ni la hora.
Y terminamos con Gildardo Pérez Gabino del MC, quien pide que la jugada continúe siendo universal y sin censuras partidistas, que no se les olvide que los programas de rascarse el ombligo deberían ser para todos, no para el voto fácil. Hacen falta datos fidedignos, abiertos y que se puedan echar un ojo para ver si no están bailando con la más fea en el presupuesto.
La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, sale al quite asegurando que ahora la chamba de medir la pobreza ya no es de ellos, que le pasaron la bolita al bonito Instituto Nacional de Estadística y Geografía, pero que no le echemos la culpa al gobierno, porque a ellos se les respeta y las cartitas están jugadas desde siempre. Ya nos los sabemos. ¡Qué bonita democracia la nuestra, sí señor!
