Detienen a El Betito, es decir, Mario Alberto Cárdenas Medina, conocido por varios apodos pero sobre todo por ser sobrino de Osiel Cárdenas Guillén, sí, el exlíder del Cártel del Golfo. Vaya familia, ¿no?
La chota agarró a este sujeto en Monterrey, al sur, en un operativo que, si no eres tan ingenuo, sabes que viene de la chamba de inteligencia y vigilancia, como por arte de magia.
La historia es que una camioneta, de esas sospechosas, llamó la atención de la Fuerza Civil y otros cuerpos federales, y ¡sorpresa!, El Betito andaba adentro con dos compinches, Raúl y Kevin Alberto.
Registran la camioneta y ¡pum! encuentran armas, cartuchos, cristal, una báscula y otras cosas que ya sabemos a quién le pertenecen. Todo eso quedó en manos del Ministerio Público, como de costumbre.
El teatro lo armó la Marina y la FGR con una orden de aprehensión que tenían guardadita, por aquello de los delitos que se esperan de un pajarón así.
Lo llevan para la CDMX, a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, como si no supieran qué hacer con él en Monterrey. Pero así somos de chidotes.
Este fulano, heredero del M1 también, ya había sido capturado en el Edomex en 2019, también con armas y droga, pero adivinen qué, lo soltaron después. ¿Por qué será? Ah, sí, el poder del dinero y las decisiones judiciales cuestionables.
Y ahora, ¿qué sigue? Pues más investigación para seguirla cotorreando, orden de aprehensión por aquí, líneas de investigación por allá… el circo apenas empieza.
¿Qué tal si conoces a la familia? ¡Aquí te presento al sobrino incómodo, El Betito, sangre de Osiel Cardenas, un cuate de la vieja escuela criminal!
