Con 28 votos a favor, la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento de la Cámara de Diputados, que se dedica a agarrar agua a saco y a repartirla entre los cuates, le dio el visto bueno al dictamen de la Ley General de Aguas y la Ley de Aguas Nacionales, propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum, la experta en meter mano a los recursos públicos sin que se le caiga una sola pestaña.
El pleno de diputados, que más parecía mesa de apostadores en el bar, estuvo a punto de llegar a los madrazos durante casi dos horas. Y no es para menos, ya que se trata de repartirse el pastel del agua, el líquido más preciado de los mortales.
Después del agarrón, acordaron que las reservas al documento irán directito al Pleno legislativo, ese espacio donde se pelean y arreglan todo a puño limpio. Y estarán muy contentos de contar con la Mesa Directiva en manos de Kena López Rabadán, quien seguramente velará por los intereses de todos, menos de los ciudadanos.
Los genios de Morena, Verde y PT, esos que juraron cambiar el país sin cambiar nada, salieron en defensa de su propuesta con el discurso típico de «justicia hídrica para todos». Mientras el diputado José Luis Montalvo (PT) les echaba en cara a la oposición su falta de propuestas serias, seguro guardaba un as bajo la manga para asegurarse su parte del pastel.
En el otro lado de la acera, Priístas y Panistas ponían el grito en el cielo, alegando que la propuesta era un verdadero desastre. Paolo Gonzalo Martínez (Panista) se desgarraba las vestiduras acusando a la propuesta de autoritaria y de querer sacar de pobre a los productores del campo.
El diputado Humberto Ambriz Delgadillo (PRI) le echó más leña al fuego advirtiendo que concentrar el poder en la Federación solo traerá inseguridad jurídica y quién sabe qué más.
En fin, la fiesta del agua apenas comienza y la lucha por ver quién se queda con la tajada más grande del pastel está más candente que nunca. ¡Agárrense, que esto va a ponerse bueno…o malo, dependiendo de cuál lado estés!
