La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), ese lugar donde se supone se busca impartir justicia (digo, supuestamente), decidió que el mero reconocimiento solidario y legal de un familiar sobre un menor de edad no es excusa para que el padre biológico se lavara las manos y se hiciera el loco con la pensión alimenticia.
Por unanimidad, recalcaron bien claro que el papá tiene que ‘poner, aunque sea una tortilla’ y asumir su responsabilidad económica con el chamaco, incluyendo los pagos retroactivos desde que nació el cuate. ¿Qué tal, eh?
La cosa es que la Ministra Sara Irene Herrerías sacó la vara y obligó al apá a soltar la lana, aunque argumentaran que la abuelita registró a la chavala como su hija. ¡Pero a ver, si el abuelo aceptó el ‘Pa’ pingo el valedor, el señor biológico se queda con la sopa fría, bueno, mejor dicho, sin dinerito para el chesco!
Eso sí, los magistrados recalcaron que esta movida no es mamada sancionatoria ni un castigo, sino simplemente que el jefe tuvo que romper la “alcancía” y cumplir con su deber jurídico porque, al final de cuentas, los retoños no tienen la culpa de que los grandes anden brincando charcos.
Así que se acabó la fiesta para el jefecito que pensaba que se la iba a rascar. La Corte botó el dedo y dijo que ni creyeran que se iban a echar la bolita con otros familiares, ¡aunque se llamen Memo, Chava y Pancho!
Pura justicia a la mexicana, ¿eh? La chamba es chamba, papá. Y chambearse la lana para los hijos, pues es algo que no se le va a olvidar ni al mismísimo Peje. ¡A ver si toman nota todos los padres zánganos que andan dando mil excusas para no chutarse la quincena! ¡Tiren el varo, no sean gandallas!
