Delcy Rodríguez, la mandamás de Venezuela, atrevió a cacarear que si le tocara ir a Washington, lo haría de pie, ¡no arrastrada! Vaya valentía, ¿no? Como si su pandilla no tuviera las manos manchadas con la sangre de 100 muertos tras el ataque de Estados Unidos el 3 de enero. La señora Rodríguez, tan digna y patriota, juró que en su travesía llevaría la bandera de la patria al viento, con el himno marcando el latido de su corazón. Todo un espectáculo nacionalista, ¡aplausos!
Pero eso sí, la Dra. Rodríguez pide «diálogo» ante la situación, como si no se hubieran pasado de vivos agrediendo, matando y secuestrando a Nicolás Maduro y la primera dama. O sea, cinismo puro en nombre de la diplomacia.
Y para que la cosa no se vea tan coludida, niega que esta valentía sea producto de debilidad. ¡Claro que no! Todos están amenazados, menos ella, obviamente. ¡Qué desfachatez! ¡Una por todos y todos por mi!
Y para agregarle salsa al asunto, asegura que Venezuela puede andar con China, Rusia, Cuba, Irán, y hasta con Estados Unidos. Pero, tranqui, todo «respetuosamente» y con «legalidad internacional». ¿En serio? ¿Cómo en el Concilio Jedi de Star Wars?
En fin, así las things en el circo político, donde las marionetas se siguen moviendo al ritmo de la corrupción y la demagogia. Algún día caerán, pero por ahora siguen su show, ¡Viva el teatro de lo absurdo!
