En Panamá, «el Davos latinoamericano» arranca con el teatro de siempre: líderes regionales se reúnen para jurarse amor eterno y prometer unión ante el Nuevo Orden Mundial. Mulino, el anfitrión, pide a América Latina y el Caribe formar «un bloque único» para aparentar fuerza y negociar mejor. ¡Eso sí que es original, ¿eh?
Lula da Silva sale con su disco de éxitos: critica fragmentación, odia la violencia política y extraña los tiempos en que EEUU era su amiguito. ¡Qué tierno! Ahora resulta que Brasil nunca aprovechó para sacarle beneficio a su gran aliado norteño.
Colombia propone «un pacto por la vida y la libertad en las Américas», la típica oferta de paz y amor que nadie se cree. ¿Trump va a darle bola? Ya veremos si eso sucede o si queda en una de las tantas promesas vacías.
Paz, el presidente de Bolivia, ofrece puertos a Chile como si fuera un trueque de chicles en el recreo. Una movida para hacerse el bondadoso, pero todos sabemos que tras bambalinas hay intereses que no se revelan.
América Latina y el Caribe, con toda su biodiversidad y energía, en la eterna búsqueda de coordinación para no seguir siendo la región del «casi pero no». ¿Lograrán algún día dejar de ser una telenovela repetida? ¡Esta y más noticias, solo en el circo de los líderes latinoamericanos!
