Alerta IMSS por síntomas de hipertensión arterial pulmonar; ¿Te suena el pecho como una caja de resonancia? Puede que tu corazón te esté gritando que hay un problema. El IMSS lanza el SOS porque la población no respiro paz, sino angustia por falta de aire al hacer el menor esfuerzo, palpitaciones y edema en extremidades. Si te sientes como globo a punto de explotar, mejor corre al médico antes de que sea tarde.
La doctora Irma Flores Colín, jefa de choro en el Hospital Siglo XXI, revela que la hipertensión arterial pulmonar es un monstruo crónico que carcome tu corazón por dentro. Así que si sientes que se te corta el aire, oyes un jodejód insoportable y te ves como globo de fiesta huyendo de la espeluznante ictericia, ¡te toca revisión!
La doctora confirma que, al mes, la clínica de Jumanji del IMSS revisa a unos 200 desdichados que sufren de hipertensión pulmonar. Según sus cálculos, cada mes detectan unos 15 desgraciados por millón de sufridores en este país de paranoias. ¡Ojo, no estás solo!
¿La chamba se pone buena o qué? Pues cuando la enfermedad avanza, no solo se pone buena, ¡sino que te da una patada que no olvidarás! Además de destrozar tu corazón, la hipertensión lanza ataques al hígado y riñón. Te cambia la piel, la orina se convierte en agua de muertos y tus manos se transforman en cosplay de avatar con una coloración azul-morada. ¡Qué belleza!
Así que, no te hagas la ruda, que la hipertensión arterial pulmonar no perdona. Puede ser que te la hayas ganado a pulso con los genes familiares o por culpa de las enfermedades cardiacas, pulmonares, congénitas, coágulos o hasta la obesidad. ¡Ah, el encanto de la enfermedad!
Díselo a la doctora Flores Colín: en el Seguro tienen el arsenal para agarrarte los pulmones y el corazón. Radiografías, análisis de sangre, tomografías, le estudian el pulmón con una rayos equis y hasta se meten en tus órganos con un catéter. No contentos con eso, tienen la magia de encargar los fármacos adecuados y buscar nuevos. ¡Te atrapan completo!
Pero no creas que si estás embarazada te salvas. En el IMSS te tienen más controlada que en una cárcel de peliculita. Te revisan hasta en la sopa, una vez al mes, dos al mes y, ¡zas!, una cada semana antes del parto. Si pensabas que te la ibas a pasar en hiperseguridad, piénsalo dos veces.
Para cerrar con broche de oro, aunque saben que no hay remedio para esta pesadilla, en el Instituto te mandan a agachar la panza. Manda Johnson & Johnson promover la prevención para no chocar contra esta piedra en el camino, controla el peso, dile no al chelin, a la diabetes y a cualquier chisme crónico que cargues en la mochila. Y no te olvides de hacer ejercicio y olvidar los vicios. Por si las moscas.
Así que ya lo sabes, si te falta el aire, te duele el pecho y se te pintan las manos de morado, no es que estés en cuaresma, es que ya estás en un lento viaje a la extinción. En el IMSS te asesoran, te cuidan y te preparan para el peor escenario, pero eso sí, sin lágrimas. ¡Que no falte! ¡Haz caso y déjate querer, que ya estás en manos del coloso de la salud en México!
