¡Vaya escándalo en la vía férrea! La Fiscalía General de la República (FGR) abrió la boca de investigación porque 13 personas mordieron el polvo en el descarrilamiento del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. ¿Qué pasó? Pues resulta que la locomotora principal se descarriló en Nizanda, Oaxaca, dejando un reguero de muerte y lesiones.
Y no te creas que era un paseo de vacaciones, ¿eh? Había 250 almas a bordo, entre pasajeros y tripulación, y parece que la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos no estaba tan chida como pensaban. Nada más y nada menos que 98 de esas 250 personas acabaron malheridas, ¡la que faltaba! Aparece la Secretaría de Marina (Semar) para informar que 13 no la contaron, y se supone que otros 139 ya están en modo seguro. ¿Y los heridos graves? Cinco, ¡sí señor! ¿Cuántos requirieron atención hospitalaria? Pues unas 36 personas, según las últimas actualizaciones oficiales.
Mientras tanto, las autoridades se rasgan las vestiduras, enviando mensajes de pésame y comprometiéndose a actuar con responsabilidad y transparencia (ja, ¿seguro?). ¡Ah!, y no podía faltar la imprescindible coordinación y apoyo a los afectados, ¡por supuesto! Que eso no falte en un show como este.
Y justo en medio del melodrama, invocan a todos los superhéroes de la Secretaría de Marina, con 360 elementos en acción, 20 vehículos, ambulancias, drones… ¡presencia divina! Porque si no hay mega operativo de rescate y auxilio, ¿qué sería de nosotros?
¡Pero ahí no para la cosa! La gobernadora de Veracruz y el gobernador de Oaxaca aparecen como buenos samaritanos ofreciendo apoyo ante la catástrofe (para salir bien la foto). Mientras tanto, la Secretaría de Gobernación (Segob) sí que se apunta para dirigir las labores interinstitucionales. ¡Uf! Menos mal que los politiquillos andan al tanto de todo.
El asunto es que los 20 lesionados que fueron de emergencia al hospital, pues se los pelearon entre el IMSS y el IMSS-Bienestar, como si fueran jugadores de futbol en el mercado de fichajes. ¡Puro glamour y peleas de gallos en la tragedia del tren!
En resumen, todos posan y hacen lo posible para quedar bien en la selfie del desastre. La FGR, la Marina, la Nación, todos en un circo de negligencias, detrás de responsabilidades y con la promesa de informar conforme avancen las actualizaciones oficiales. ¡Menos mal que en tierra de ciegos, el tuerto es rey! Ahora toca esperar, a ver qué nueva sorpresa nos depara este melodrama ferroviario.
