La primera mandataria rechazó el injerencismo de un tal Donald Trump, quien se aventó unas amenazas contra México, Colombia y Venezuela. ¿Quién era este tipo para venir a meter su cuchara en lo que no le importa? Ah, el presidente de los Estados Unidos, qué novedad.
Resulta que el naranjito acusó al presidente colombiano de ser líder del narcotráfico, amenazó a Venezuela con operaciones terrestres y encubiertas, y para rematar, dijo que en México los que mandan son los cárteles de la droga. ¡Qué descubrimiento, genio de la estrategia!
Pero la Sheinbaum, la jefa del Ejecutivo federal, salió con su pala y recalcó que aquí en México no nos dejamos pisotear. Habló de dialogar con los gringos, aunque su postura seguirá siendo defendiendo la soberanía nacional. ¿Pero de qué diálogo hablan si uno es grandote y el otro es vecino?
Ah, pero Trump también se jactó de haber incautado 500 armas que iban a parar hasta acá. Qué detalle tan bueno, ¿no? A ver si mejor se fija en las armas que entran por su frontera antes de andar de metiche. Pero bueno, cada quién que arree sus borregos, ¿no?
Y la Sheinbaum, para variar, tuvo que recordarle al vecino gringo que las cosas no son tan sencillas como él cree. También le pidió que si va a hablar, que sea con respeto. Y la frase matadora fue cuando le recordó que cualquier conflicto se resuelve con diálogo y paz. Que se tome su tiempo, que si quiere invadir, que lo haga en otro lado.
