Cae el autor intelectual del asesinato de Manzo, y la cosa se pone más caliente que una fresnillo en pleno verano. El tal Harfuch, de la SSPC, soltó la sopa y agarraron a Jorge Armando “El Licenciado”, otro día en la oficina para los criminales en México.
El susodicho no solo dirigió la movida macabra, sino que también le dio luz verde a los ejecutores para que hicieran el trabajo sucio, ¡qué buen jefe! En chismes de patio, la viuda apunta con el dedo a varios pesados como Morón, el senador que parece que le quería dar aire a su marido.
Pero no todo termina ahí, porque se armó la fiesta de los desfiles. En cuatro municipios pararon los festejos porque la violencia se iba a robar el show. Salvador Escalante en Michoacán dijo ‘no’, mejor seguro que lamentar. También Uruapan le dio un brake a las festividades por el luto, y López en Chihuahua se bajó del barco por la ola de crímenes.
Más vueltas que refresco hirviendo, los suspensores de desfiles se deben a los balazos y quemazones en plena vía pública. Que alguien llame a los bomberos, ¡que no es feria del pan! San Francisco del Oro también colgó la cortina de su desfile, ¿a quién le apetece un paseo con la hoguera de la inseguridad al lado?
Raúl Morón dijo ‘no fui yo’, ya saben, las manos limpitas y todo. ¿Tienen dudas? Pues que investiguen hasta en la sopa, que no hay nada que temer. Además, las acusaciones no son gratis, pero al final, ¡quién las pague, las cante, compa!
