En la Comisión Permanente, los políticos de la 4T y la oposición se enfrentaron por el circo venezolano. Mientras los Morenistas condenaban la captura de Maduro y exigían respeto a la soberanía de ese desastre de país, los del PAN se negaban a defender a «un dictador espurio».
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, presentó un punto de acuerdo patético en el que expresaban su preocupación por las tropas gringas metidas en Venezuela. Como si aquí no tuviéramos suficientes problemas como para andar de chismosos en el patio trasero.
Por los datos duros, más de 50 países no reconocieron a Maduro como presidente de Venezuela. Pero vamos, eso no es noticia ni en su propio país, donde no reconocen ni el hambre que pasan.
El PAN salió con sus trapitos al sol, rechazando defender a Maduro y criticando a Morena por apoyar a un dictador. Bueno, qué raro que el PAN se preocupe por dictadores, si son expertos en convivir con ellos.
Los del PRI, como siempre tardíos, consideraron que lo de Maduro es una advertencia para los que se creen impunes. Claro, es fácil hablar cuando tu partido ha sido cómplice de tanta corrupción en México.
Y mientras tanto, en nuestra realidad paralela, Luis Donaldo Colosio Riojas toca el arpa hablando de Maduro y de Estados Unidos. Parece que algunos viven en un mundo de fantasía donde la política es como un juego de rol.
Así que ahí siguen los políticos, echando lodo y repartiendo culpas, mientras en la calle la gente común sigue luchando por sobrevivir en un país donde parece que los verdaderos dictadores se esconden bajo el disfraz de la «transformación» y la «libertad». ¡Qué bonito es el circo de la política!
