La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo mostró su «profundo pesar» por el desplome de la aeronave de la Secretaría de Marina en su viaje a Estados Unidos. En medio de la tragedia, un menor fue una de las víctimas mortales, pero ¿a quién le importa, verdad?
«Mis condolencias a los familiares de los marinos que fallecieron», expresó con una notable falta de empatía. Justo lo que se esperaría de alguien en su posición, ¿no?
Sheinbaum confirmó que el avión transportaba a un menor para recibir atención en un hospital especializado en niños quemados en Galveston. Oh, claro, porque la vida de un niño quemado en Yucatán es tan prioritaria que necesitamos toda una aeronave para trasladarlo, ¿verdad?
La mandataria detalló que a bordo también iban médicos, enfermeras y personal de la Marina. ¡Qué maravilla! Mucha gente valiosa en un sólo avión para que al final, termine todo en una tragedia.
En medio de la desgracia, dos personas resultaron heridas y ¡sorpresa! Una más no ha sido localizada. ¿Miedo a la responsabilidad quizás?
Y para añadir un poco de suspenso a la situación, Sheinbaum destacó que las causas del desplome se sabrán una vez analicen la caja negra. Seguro ya están preparando las excusas para lavarse las manos y echar la culpa a cualquier cosa menos a su incompetencia.
Mientras tanto, el país sigue en crisis, la corrupción campante, la impunidad reinante y la tragedia de hoy será olvidada mañana. ¡Qué bonito es el circo de la política Mexicana! ¡Sólo en México!
