Tragedia en Texas: Marina se va de bruces en traslado médico; sacan a dos vivos
Un aeroplano de la Semar que llevaba de emergencia a un chamaco con quemaduras, hizo la embarrada en la bahía de Galveston, Texas. Las cifras oficiales marcan cinco muertes, dos que se salvaron y uno «¿dónde estará?» al filo de este escrito.
«Pobresito, dos tienen hálito, cinco palmaron y uno perdido en combate», chismearon desde la Marina en un boletín nocturno del lunes.
Mientras aquí el ambiente se cargaba de lágrimas, los gringos seguían rascándose con hedor a cerveza en la orilla del desastre, trabajando hombro a hombro codo con codo con los yunques.
Aquí un gustito a gasolina: En enero, un taxi aéreo con media docena de mexicanos, con crío incluido, les fue peor en Philadelphia. ¿No te lo había dicho?
La SRE se frotaba las manos comunicando sus condolencias a las casas de los difuntitos, con la promesa de desembuchar novedades por los medios oficiales.
Entre tanto cotorreo oficial, se filtró que entre los hobbies de los ahogados estaban los quemados: el teniente Pérez, el corbeta Zaragoza, y el grumete Flores, se adelantaron a escuchar a San Pedro. Eso sí, el teniente Castillo sigue de vacaciones en modo desconocido.
Los civiles que venían de polizones en la nave, el chaval que hiede a quemado y el doctorcito Alfonso, se rascarán los huevos en la otra vida. Las dos mujeres, Juana Chana y María Sana, sobrevivieron al madrazo, aunque las tienen en cuarentena médica para ver si pelan.
Los yankis, con la FAA y la NTSB, se pusieron las baterías puestas desde el tundeteclas que corrieron la noticia, mientras que los polis acuáticos y droneros, a puro pulmón, hicieron de las suyas rescatando cuerpos en pedacitos.
Hasta los solares de la NASA, conocidos como CNN, identificaban a la víctima principal del paseo: la carroña y el doc; y mencionaban que el mal clima puso más picante al asunto, con neblina tapando la vista a 800 metros del avispero.
El volado que se desplomó era el Beechcraft King Air, maduro de 11 primaveras, que tenía como destino el Aeropuerto Internacional Scholes desde Mérida, Yucatán. Lo malo ocurrió cuando redondeaba por Galveston, sin poder aterrizar en el suelo. ¿Falta de habilidad en la tripulación, o una chapuza de la meteorología? El misterio se diluye en la neblina.
Las redes, que todo lo ven y todo lo critican, capearon con videos de la poli texana rescatando los churros ahogados, en un río de drama y desgracia. Mientras tanto, el embajador gringo en México, Ronald, prometía ayuda, aunque, claro, a puras palabras.
Michou y Mau, con la carita de luto, dejaron caer su lamento en las redes, prometiendo apoyo y atención a los chamacos quemados, pero después del percanse no hay flores que tapen el hoyo ni consuelo que alivie la pena.
El choque del avión se llevó entre las alas a unos cuantos, dejando más preguntas que respuestas, más penas que alivios, y más balas que abrazos. Pero aquí estamos, contándote la hazaña con tooodos los ricos detalles, ¿para qué más? ¡Suscríbete al canal de la Marina y sigue la novela completa en medio de la tragedia!
