Europa se arma hasta los dientes para enfrentar la voracidad de Donald Trump por Groenlandia. Sí, el presidente gringo quiere a la isla verde para evitar que rusos y chinos metan las narices. ¡Qué preocupado por la seguridad mundial, eh!
Alemania y Gran Bretaña lideran la movida de meter más militares en Groenlandia. ¿La excusa? Reforzar la seguridad del Ártico. Pero en el fondo sabemos que es para hacerle frente a las ocurrencias imperialistas del Tío Sam. ¡Vaya sorpresa!
Ahora resulta que el magnate Trump se cree dueño del patio trasero del mundo y se pone a pregonar que Groenlandia es clave en la geopolítica. Pero los países nórdicos no le compran el petate del muerto. Eso sí, el discurso de Trump ha hecho que más de uno en Europa se le ponga en contra. ¡Buena esa, Don!
Suecia no se queda atrás y suelta la lana para equipo de defensa aérea. ¿La justificación? Proteger a la gente y a las cosas importantes. ¿Será que quieren prevenir el avance de la avaricia internacional? ¡Parece que ya abrieron los ojos!
Mientras tanto, el primer ministro sueco critica la lengua de guillotina de Estados Unidos hacia Groenlandia y Dinamarca. ¡Y no es para menos! Esa actitud arrogante pone a temblar el orden mundial basado en reglas. ¡Ploff!
En fin, Europra no se va a quedar de brazos cruzados ante las ansias de expansión de Trump. Y mientras tanto, el mundo sigue girando entre las declaraciones disparatadas y los intereses ocultos de los poderosos. ¡Qué tiempos, señor@s, qué tiempos!
