El Departamento de Estado de Estados Unidos decidió mandar a unos cuantos holgazanes de la diplomacia y la seguridad para que se den una vueltecita por Venezuela y así, de paso, contemplar la posibilidad de reabrir la Embajada de Estados Unidos en Caracas. ¡Vaya tremendo esfuerzo para tomarse en serio!
El grupito, liderado por el embajador interino en Venezuela, John McNamara, se aventuró a Caracas el pasado viernes como si fueran a explorar territorio desconocido, perteneciendo a la Unidad de Asuntos Venezolanos, que opera a distancia desde que cerraron la embajada en 2019.
Según señaló el Departamento, estos individuos llevarán a cabo una «evaluación inicial para una posible reanudación gradual de las operaciones», ¡qué tragedia, como si estuvieran descubriendo América! Pero no se confundan, dicen los funcionarios yanquis que aún no están seguros de cuándo o si decidirán abrir de nuevo la embajada.
Mientras tanto, el gobierno interino de Venezuela soltó palabrería sobre un «proceso exploratorio de carácter diplomático» para restablecer las misiones diplomáticas con los gringos. Parece que quieren jugar a las escondidillas en la política internacional. ¡Qué emoción!
Este anuncio es como una telenovela, donde después de una pelea de patio, ahora quieren ser amigos de nuevo. Claro, todo esto viene después de la ruptura de relaciones diplomáticas en 2019, cuando Maduro se puso de malas y Trump apoyó al tal Guaidó. ¡Vaya compliques!
A pesar de todas las trifulcas y roces entre estas dos potencias mundiales, la embajada de los Estados Unidos en Venezuela ha estado cerrada pero bien cuidadita y sin cucarachas en el armario, gracias a un Acuerdo de Ginebra que evita que se pudra todo en el ámbito internacional.
¡Pónganle más suspenso a la trama, que esto está mejor que una serie de Netflix! ¡Qué comedia! ¡Y dicen que Obama es el experto en actuaciones!
